5 March 2024
 

 

 

Nos dice el Concilio Vaticano II: “Siempre creyó la Iglesia que los… mártires de Cristo, por haber dado el supremo testimonio de fe y de caridad con el derramamiento de su sangre, nos están más íntimamente unidos en Cristo; les profesó especial veneración…e imploró piadosamente el auxilio de su intercesión” (Lumen Gentium, 50). 

Nuestra Señora del Rosario

I.             Historia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

La historia de la milagrosa Renovación de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá se remonta a mediados del siglo XVI  cuando los frailes dominicos comienzan su misión evangelizadora en la región central de lo que hoy es el corazón del territorio de Colombia. 

Los Frailes Dominicos fueron de los primeros misioneros que llegaron de España, recién descubierta la América, y a nuestro país lo hicieron en 1520 y luego a Santa Marta en 1528.  Herederos de la rica tradición filosófica de la Escuela de Salamanca fueron los adalides de los derechos humanos y promotores de la dignidad de los naturales.  Instruían no solo en la catequesis, traducida en lengua Muisca, sino que también enseñaban las primeras letras en las escuelas y formaban a las élites mestizas en las primeras universidades, la Santo Tomás 1580 y la del Rosario fundadas por los Dominicos.

La Virgen María en Nuestra vida

 I.              María en la Historia de la Salvación

Creado el hombre para la felicidad, por culpa de su pecado se separó de Dios, se separó de sus hermanos y se encerró en su propio egoísmo donde solo encontró degradación.Queriendo Dios sacar al hombre de este estado de pecado y de miseria, en un momento de la historia, siglo XVIII  antes de nuestra era, empezó a manifestarse y a preparar la redención del hombre.

Lucas 17, 5-10: Crecer en la fe y en el servicio: La increíble fuerza de lo humilde

 

Introducción

Seguimos caminando junto con los discípulos en el seguimiento de Jesús –como nos los presenta la pedagogía del evangelio de Lucas- rumbo a Jerusalén. La “subida”, que abarca todos los pasajes de 9,51 a 19,48, de dicho evangelio, va exponiendo con sumo cuidado las lecciones más importantes del discipulado, de manera que “el discípulo bien formado sea como su Maestro” (ver Lc 6,40b).