Diciembre 22, 2014

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La reconciliación: una tarjeta de crédito para el cielo

Agradecimientos a:  http://jeaf.com/samasabe/reconcil.htm    Marzo 2011

NO ES FACIL El Sacramento de la Reconciliación es difícil para la mayoría de nosotros. No tenemos más que pensar en la historia de Adán y Eva en el jardín. En vez de admitir su falta, fue mucho más fácil para ellos echar la culpa a alguna otra cosa. Nosotros también podemos sentir que Dios nos ama más cuando obramos bien. Podemos incluso intentar convencernos de que Dios no sabe nada de nuestras faltas. 

DIOS TE AMA ¡Dios nos ama! Dios conoce perfectamente los retos de la vida humana. Podemos pensar en la historia del hijo pródigo, la gran ofensa y dolor que el hijo infligió al padre, y cómo el padre le recibió a su vuelta, sin esperar tan siquiera una disculpa. He tenido ocasión de encontrar muchas personas a quienes familiares y amigos hirieron profundamente. Cuando les pregunto: "¿Serás capaz de perdonarlas alguna vez?", la respuesta normalmente es: "Sí". Si nosotros los hombres podemos perdonar así, ¡cuánto más dispuesto estará Dios a perdonarnos! 

DIOS ESPERA Él espera nuestro regreso. "¡Pero si no me he confesado en cincuenta años!". La respuesta es simplemente… "¡Bienvenido otra vez! ¡Qué bien que estés aquí!". ¿Cómo sé si estoy preparado? Si has leído hasta aquí, es probable que te estés tomando en serio el prepararte. A veces nos resistimos a ir a confesarnos porque no estamos seguros de qué hacer o decir. ¿Cómo saber si estamos listos? Según el Catecismo de la Iglesia Católica, son necesarias tres cosas: 

CONTRICIÓN:  La contrición es "un dolor del alma y destestación del pecado cometido, con la resolución de no volver a pecar". Conviene preparse para recibir este sacramento con un examen de conciencia hecho a la luz de la Palabra de Dios. Pincha en el enlace "examen de conciencia" aquí para una versión basada en los Diez Mandamientos. 

CONFESIÓN DE LOS PECADOS:  "…Incluso desde un punto de vista simplemente humano, nos libera y facilita nuestra reconciliación con los demás. Por la confesión, el hombre se enfrenta a los pecados de que se siente culpable; asume su responsabilidad y, por ello, se abre de nuevo a Dios y a la comunión de la Iglesia con el fin de hacer posible un nuevo futuro. La confesión a un sacerdote constituye una parte esencial del sacramento de la Penitencia. En la confesión los penitentes deben enumerar todos los pecados mortales de que tienen conciencia tras haberse examinado seriamente". De acuerdo con el mandamiento de la Iglesia, "'todo fiel llegado a la edad del uso de razón debe confesar, al menos una vez al año, los pecados graves de que tiene conciencia". 

SATISFACCIÓN:  Muchos pecados perjudican a nuestro prójimo. Uno debe hacer todo lo posible para reparar el daño (por ejemplo, devolver bienes robados, restaurar la reputación del calumniado, o pagar una compensación por los perjuicios). La mera justicia lo exige. Levantado del pecado, el pecador debe aún recobrar la plena salud espiritual haciendo algo para compensar su falta. La persona debe "hacer satisfacción", o "expiar" sus pecados. Esta satisfacción se llama "penitencia". Puede consistir en oración, una ofrenda, obras de misericordia, servicio al prójimo, abnegación voluntaria o sacrificios. 

Qué decir: El sacerdote te saludará en la sala de confesión o en el confesionario. Si prefieres encontrarte cara a cara con él, simplemente salúdalo con normalidad, "buenos días", y estréchale la mano. Él te ayudará a comenzar. Juntos haréis la Señal de la Cruz. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. No te preocupes. ¡El sacerdote está allí para ayudarte! Puede ser que te invite a poner tu confianza en Dios… diciendo estas palabras o similares: "Que Dios, que ha iluminado todos los corazones, te ayude a conocer tus pecados y a confiar en su misericordia". Tú podrías responder con "Amén", si así lo deseas. El sacerdote puede también leer un pasaje de las Escrituras. ¡Sencillamente escucha! Confiesa tus pecados: Podría ser que tras la Señal de la Cruz, el sacerdote se quede en silencio.

Entonces puedes confesar tus pecados. Puedes mencionar cuánto tiempo hace desde tu última confesión. Muchos de nosotros solemos comenzar diciendo: "Bendígame, padre, porque he pecado. Mi última confesión fue hace …Éstos son mis pecados: …". Si te has quedado sin palabras, es probable que el sacerdote te pregunte simplemente: "¿Cuáles son tus pecados?". Entonces díselos. Recuerda, es importante confesar todos los pecados graves. La Reconciliación significa también que estamos listos para librarnos de todos los pecados. Son ésos que retenemos los que a veces nos ponen las cosas más difíciles. Así que, por difícil que sea, menciónaselos todos. Penitencia y acto de contrición: Luego, es posible que el sacerdote se dirija a ti. Puede tratar de ayudarte a ver la fuente de tus acciones pecaminosas. Normalmente pecamos porque somos egoístas. También te reafirmará en el amor de Dios por ti. Después te propondrá un acto de penitencia que aceptarás para satisfacer tus pecados y enmendar tu vida. Luego puede pedirte que reces un acto de contrición, de dolor por tus pecados.

Una plegaria espontánea sirve…, por ejemplo, "Dios, me arrepiento de mis pecados. Dame la fuerza necesaria para dejarlos atrás y vivir una clase de vida nueva". Puede ser que deseemos rezar el Acto de Contrición que aprendimos de niños. Un ejemplo: Señor mío, Jesucristo,Dios y Hombre verdadero,Creador, Padre y Redentor mío,Por ser Vos quien sois, Bondad infinita,Y porque os amo sobre todas las cosas,Me pesa de todo corazón haberos ofendido,Y también me pesa porque podéis castigarmeCon las penas del infierno.Ayudado por vuestra divina graciaPrometo firmemente nunca más pecar,Confesarme, y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Absolución: El sacerdote extenderá su mano hacia ti, o tal vez te impondrá las manos en la cabeza, mientras reza la plegaria de absolución de la Iglesia: Dios, Padre de Misericordia,Por la muerte y resurrección de su HijoReconcilió consigo al mundoY envió a su Espíritu entre nosotrosPara el perdón de los pecados;Por el ministerio de la IglesiaQue Dios te dé el perdón y la paz,Y yo te absuelvo de tus pecadosEn el Nombre del Padre, del Hijo, +Y del Espíritu Santo.R/. Amén. Despedida: 

Puede que el sacerdote rece una oración corta de final. Puede que solamente diga: "Ve en paz a amar y servir al Señor". Tu respuesta puede ser muy natural… un simple "Amén", o "Gracias…Que tenga un buen día". Después vete y tómate algún tiempo en considerar tu penitencia.

Notas Bíblicas

22 de Diciembre.  Un canto de liberación, prueba hasta dónde llega la gratitud por los dones recibidos de Dios.    cf. Lucas 1, 46-56.

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Lunes, Diciembre 22 de 2014

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