19 August 2022
 

5 Enero  2013.  Es la enfermedad que se desarrolla como consecuencia de la destrucción progresiva del sistema inmunitario (de las defensas del organismo), producida por un virus descubierto en 1983 y denominado Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). La definen alguna de estas afecciones: ciertas infecciones, procesos tumorales, estados de desnutrición severa o una afectación importante de la inmunidad.  (Fuente, Aciprensa.)

            La palabra SIDA proviene de las iniciales de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, que consiste en la incapacidad del sistema inmunitario para hacer frente a las infecciones y otros procesos patológicos. El SIDA no es consecuencia de un trastorno hereditario, sino resultado de la exposición a una infección por el VIH, que facilita el desarrollo de nuevas infecciones oportunistas, tumores y otros procesos. Este virus permanece latente y destruye un cierto tipo de linfocitos, células encargadas de la defensa del sistema inmunitario del organismo.

 

Transmisión

            Las tres vías principales de transmisión son: la parenteral (transfusiones de sangre, intercambio de jeringuillas entre drogadictos, intercambio de agujas intramusculares), la sexual (bien sea homosexual masculina o heterosexual) y la materno-filial (transplacentaria, antes del nacimiento, en el momento del parto o por la lactancia después).

            Con menor frecuencia se han descrito casos de transmisión del VIH en el medio sanitario (de pacientes a personal asistencial y viceversa), y en otras circunstancias en donde se puedan poner en contacto, a través de diversos fluidos corporales (sangre, semen u otros), una persona infectada y otra sana; pero la importancia de estos modos de transmisión del virus es escasa desde el punto de vista numérico.

Portadores y enfermos de SIDA

Se llama portador a la persona que, tras adquirir la infección por el VIH, no manifiesta síntomas de ninguna clase. Se llama enfermo de SIDA al que padece alguno de los procesos antedichos (infecciosos, tumorales, etc), con una precariedad inmunológica importante. Tanto el portador como el enfermo de SIDA se denominan seropositivos, porque tienen anticuerpos contra el virus que pueden reconocerse en la sangre con una prueba de laboratorio.

En líneas generales, desde que una persona se infecta con el VIH hasta que desarrolla SIDA, existe un período asintomático que suele durar unos 10 años. Durante este tiempo el sistema inmune sufre una destrucción progresiva, hasta que llega un momento crítico en que el paciente tiene un alto riesgo de padecer infecciones y tumores.

Se estima que, por término medio, existen alrededor de 8 (de 5 a 12) portadores por cada enfermo de SIDA.

En ausencia de tratamiento la evolución natural de la enfermedad por el VIH aboca necesariamente al desarrollo de SIDA al cabo de unos años. Así ocurre actualmente, por desgracia, en los países subdesarrollados.

Sin embargo, con la aparición en el año 1996 de la nueva y potente terapia combinada anti-retroviral se consigue controlar el deterioro inmunológico producido por el virus y, como consecuencia, prevenir el desarrollo de SIDA. Actualmente no es posible predecir el futuro a largo plazo de estos pacientes que, sin embargo, han visto prolongada su supervivencia con los nuevos tratamientos. Estas terapias, a pesar de su eficacia, no están exentas de serios inconvenientes: toxicidad, difícil cumplimiento, disminución de su eficacia (el virus puede hacerse resistente) y elevado coste económico. Todos estos factores hacen que, hoy por hoy, no sea posible pronosticar si un paciente concreto, actualmente en tratamiento, va a desarrollar SIDA en el futuro.

Cura

La erradicación del VIH en los paciente infectados no parece posible con los tratamientos actuales. Propiamente hablando, hoy el SIDA es incurable. Sin embargo, muchos de los procesos oportunistas que comprometen la vida de los pacientes con SIDA tienen tratamiento eficaz. Además, la administración de fármacos anti-retrovirales ha permitido alargar considerablemente la supervivencia de los sujetos seropositivos, de manera que la enfermedad se ha convertido en un proceso crónico.

A pesar del amplio desarrollo que ha alcanzado la investigación de esta enfermedad en los últimos años, no parece aún cercana la posibilidad de disponer de una vacuna eficaz.

Uso de Fármacos

En el momento actual hay alrededor de 15 fármacos que se están utilizando en el tratamiento de la infección por el VIH. El tratamiento incluye la combinación de varios fármacos antirretrovirales que evitan el deterioro inmunológico y suprimen la replicación viral. La terapia antirretroviral (TAR) es compleja, pues supone la administración de al menos tres fármacos (triple terapia) con un elevado número de tomas y de comprimidos por día, que producen efectos adversos, interaccionan con otros fármacos y que deben de tomarse en presencia o ausencia de alimentos.

El nombre genérico -o principio activo- de los medicamentos inhibidores nucleósidos de la transcriptasa inversa son: la zidovudina, didanosina, zalcibatina, estavudina, lamivudina, abacavir zialgen, cuyos nombres comerciales son Retrovir, Videx, HIVID, Zerit, Epivir, Zialgen. De los medicamentos inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa inversa son: nevirapina, delavirdina y efavirenz, y sus nombres comerciales son Viramune, Rescriptor y Sustivida. Los ihibidores de la proteasa son: indinavir, ritonavir, saquinavir y nelfinavir, y sus nombres comerciales son: Crixizan, Norvir, Invirasey Viracept.

Con estos fármacos se consigue una reducción del progreso de la enfermedad y de la aparición de infecciones oportunistas , con lo que se ha logrado una extraordinaria reducción de la mortalidad y de los ingresos hospitalarios de los pacientes VIH positivos. Se comprende, por la complejidad de la medicación , la importancia de una exacta dosificación y administración. Tres días sin tomar correctamente la medicación pueden ser suficientes para hacer fracasar el tratamiento. Asimismo se ha de cuidar con esmero el estado nutricional del enfermo VIH (+), pues condiciona el curso de la enfermedad. En efecto, una malnutrición aumenta la morbilidad por alterar el normal funcionamiento del organismo ya que empeora la tolerancia al tratamiento.

Estos fármacos tienen un gran coste motivado por las prolijas y exhaustivas investigaciones que han desarrollado las grandes industrias farmacéuticas. Gracias a ellas, en los países desarrollados, se puede decir que el SIDA se ha convertido en una enfermedad crónica , y aunque en la actualidad incurable ha dejado de ser mortal.

La tragedia es en los países pobres, especialmente de Africa, que no tienen medios económicos para sufragar unos gastos tan importante. La Convención sobre el SIDA que tuvo lugar en Sudáfrica, el año 2001, de los países afectados de Africa, auspiciada por la ONU, ha denunciado la situación que padecen: hoy por hoy el SIDA es la primera causa de mortalidad de dicho continente, dada la imposibilidad de obtener fármacos asequibles a su economía, pues el coste de la medicación está valorado en una media de un millón cien mil pesetas a millón y medio (6610 - 9000 euros), por persona y año. En consecuencia, se reclama el abaratamiento de dichos fármacos, así como la posibilidad de fabricación de medicamentos genéricos de dichos principios activos. Por desgracia, la realidad sigue siendo muy desoladora.

Pandemia en expansión

Sí. La OMS estima que actualmente hay un incremento de más de 15.000 nuevos infectados por día, y se produjeron 5.3 millones de nuevas infecciones en el año 2001. El ritmo de crecimiento de la epidemia en los países del Tercer Mundo es mucho más rápido que en los países industrializados.

España es uno de los países de Europa con mayor incremento de casos al año; puede estimarse que aproximadamente unos 20 jóvenes se infectan cada día por el VIH en nuestro país.

Sin duda, la morbilidad y mortalidad del SIDA han disminuido notablemente. Sin embargo, coincidiendo con el control de la enfermedad gracias a los nuevos fármacos anti-retrovirales, estamos asistiendo a un incremento en la aparición de nuevos contagios. Este hecho probablemente es debido al clima de confianza en la opinión pública producido por las nuevas terapias, que lleva a muchas personas a no evitar conductas de riesgo .

 

Por ello, cuando se quiere realizar un juicio sobre la expansión de esta enfermedad, hay que valorar por separado ambos aspectos: evolución clínica de los pacientes e incidencia de nuevos infectados. Así pues, no se pueden realizar juicios excesivamente optimistas sobre la expansión de esta enfermedad, valorando únicamente los avances terapéuticos conseguidos, si paralelamente no se consigue disminuir también el número de nuevos infectados, especialmente los contagiados por vía heterosexual, cosa que por el momento no se está consiguiendo.   

DROGADICCIÓN Y SIDA

            ¿Es grande el riesgo de infección en los drogadictos?

Sí. Se contagian más del 90 por ciento de los consumidores de drogas que intercambian jeringuillas con personas infectadas. La mayoría de las personas infectadas y enfermas en España lo han sido por esta vía. Según los datos epidemiológicos más recientes, son casi el 60% del total de diagnósticos de SIDA.

¿Cómo se intenta reducir el contagio entre drogadictos?

Se han intentado dos tipos de medidas: las que buscan reducir el uso de drogas por vía venosa, y las que pretenden reducir el intercambio de jeringuillas, cuando fracasa lo anterior. Entre las acciones del primer grupo está la administración oral de metadona, como sustitutivo de la droga endovenosa; entre las del segundo grupo está todo lo orientado a hacer fácil el acceso a jeringuillas nuevas, como su administración gratuita a los drogadictos.

Pero estas propuestas mantienen a los drogadictos en su dependencia y no son propiamente preventivas, sino limitativas de la epidemia de SIDA. Con las drogas "sustitutivas" y con el reparto de jeringuillas permanecen el problema central de la dependencia y de la aceptación del grave mal de la toxicomanía.

El modo más digno y adecuado de evitar el contagio entre drogadictos es ayudarles a abandonar la adicción. En este sentido trabajan muchas comunidades terapéuticas de apoyo.

HOMOSEXUALIDAD Y SIDA

            ¿Es muy alto el riesgo de infección en los homosexuales?

En los homosexuales que practican el coito anal ese riesgo es muy elevado, sobre todo en el receptivo, y más aún cuando se mantienen contactos sexuales con varias parejas (promiscuidad homosexual). También hay posibilidad de transmisión del VIH mediante "sexo oral" (7% de los casos de homosexuales en San Francisco).

Los varones homosexuales fueron el grupo más afectado al inicio de la epidemia de SIDA, precisamente porque coincidían en ellos las relaciones sexuales de muy alto riesgo (como el coito anal) y la elevada promiscuidad.

¿Qué propuestas existen para reducir la transmisión del VIH asociada a la homosexualidad?

En primer lugar, abstenerse de este comportamiento sexual, que es, obviamente, el modo absolutamente eficaz para prevenir esta vía de contagio. Esta es la verdadera prevención. Una terapia adecuada puede ayudar a equilibrar la vivencia de la sexualidad.

Pueden ser útiles, las siguientes medidas propuestas con frecuencia: no mantener relaciones sexuales con sujetos seropositivos; evitar la promiscuidad; rechazar el coito anal; y, en situaciones especiales, utilizar el llamado preservativo.

¿Cuál es el riesgo de transmisión por relaciones heterosexuales?

La probabilidad de infección por el VIH después de una única relación heterosexual varía desde el 1/1000 al 1/10, aunque para los hombres que tienen relaciones con prostitutas infectadas la probabilidad de contagio puede elevarse al 3% - 5%.

Entre parejas heterosexuales que no tienen contactos sexuales con otras personas, y en las que el varón está infectado y la mujer no, la posibilidad de contagio después de dos años de relaciones sexuales normales, aún utilizando el preservativo, es de aproximadamente un 5%.

 

El contagio heterosexual es hoy, a nivel mundial, la principal vía de contagio del virus del SIDA. En los países en vía de desarrollo del 75% al 85% de los infectados lo son por contactos heterosexuales. En los países desarrollados este porcentaje es menor, aunque la vía heterosexual es la segunda causa de contagio.

En España, según los datos de 2000, el 22% de los nuevos contagiados lo han sido por contactos heterosexuales, aunque cabe destacar que esta vía adquiere un especial relieve en las mujeres, ya que representa aproximadamente el 40% de las nuevas infecciones.

¿Cómo se intenta reducir la transmisión heterosexual del SIDA?

Hay unanimidad entre los científicos en que sólo la abstinencia sexual y las relaciones monógamas con persona no infectada aseguran la no transmisión del SIDA. Para los que quieran asumir el grave riesgo de mantener relaciones sexuales fuera de la monogamia con persona sana, la recomendaciones habituales son: utilizar el preservativo; evitar las relaciones sexuales con personas posiblemente infectadas; evitar las relaciones sexuales traumáticas, etc.

UNA BUENA CAMPAÑA CONTRA EL SIDA

            Comité Independiente Antisida

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A nivel global, en cualquier parte del mundo, es importante y edificante que haya declaraciones valientes de personajes famosos para arrastrar a la población con su ejemplo. Así, por ejemplo, el descubridor del virus del SIDA, Luc Montagnier, se comprometió realmente hace años, cuando al hablar de cómo deberían ser las campañas contra el SIDA dijo. "Son necesarias campañas contra prácticas sexuales contrarias a la naturaleza biológica del hombre. Y sobre todo hay que educar a la juventud contra el riesgo de la promiscuidad sexual y del vagabundeo sexual".

 

También el ex-jugador de baloncesto Magic Jonhson, después de contagiarse de SIDA y abandonar la práctica profesional del deporte, hizo muchas tareas de información sobre el SIDA. Con unos comienzos dubitativos acerca de los mensajes más adecuados, terminó admitiendo que para los jóvenes el verdadero "sexo seguro" era abstenerse de él.

También existen declaraciones de estamentos oficiales en pro de las buenas costumbres:

En la Declaración de Londres de la Cumbre Mundial de ministros de sanidad de 1988 se dijo: "Es necesario que las campañas de prevención contra el SIDA arranquen de más atrás, y no dejen de lado los diferentes modos de vida y los valores humanos y espirituales y protejan los derechos humanos y la dignidad de las personas".

El artículo 8.31 del Programa de Acción de la Conferencia del Cairo de 94 dice que, al informar sobre el SIDA, hay que "hacer hincapié en la modificación del comportamiento". El artículo 8.35 de dicen que "el comportamiento sexual responsable, incluida la abstinencia sexual voluntaria, para prevenir la infección por el VIH debería ser objeto de promoción y estar incluido en los programas de educación e información". Francisco Parras, Director del Plan Nacional contra el SIDA en España, en 1997, recordó que las recomendaciones internacionales enmarcadas en España en las campañas escolares, también aconsejan retrasar la edad de inicio de las relaciones sexuales y evitar la promiscuidad sexual, pero sus campañas no solo hacen caco omiso sino que directa o indirectamente promueven lo contrario.

Por otro lado, hay ejemplos de verdadera educación en algunas campañas oficiales. Por ejemplo el Ministerio de Sanidad belga realizó una campaña sobre el SIDA en 1991 dirigida especialmente a los jóvenes, sin recomendar el preservativo. La campaña insistía en el amor vivido con responsabilidad. El principal instrumento de la campaña era un vídeo para escuelas y televisión. En él aparecen dos jóvenes que conversan; uno de ellos dice: "No sé que es el amor, y la prueba es esta enfermedad que me corroe. y se nos habla del amor como si fuera una cuestión de fontanería".

En Suiza la Oficina Federal para la Salud llevó a cabo una campaña similar, con el lema: "La continuada fidelidad recíproca detiene el SIDA".

En Kenia y en Zambia los gobernantes prefieren educar a la población para convencer a sus ciudadanos de que cambien sus hábitos sexuales, promoviendo la fidelidad y abstención. El presidente de Kenia, Daniel Arap Moi había declarado en 1999 que su gobierno no impulsaría el uso de preservativos porque estos favorecían el desarrollo de la epidemia. No obstante, en el verano del 2001 los ministros del gobierno de Kenia decidieron importar y difundir entre la población millones de preservativos, aunque el presidente, Daniel Arap Moi, pidió a la población que se abstenga por dos años de tener relaciones sexuales promiscuas para "salvar a una generación" de contagiarse de SIDA.. Moi declaró que "Como presidente del país me siento avergonzado por la necesidad de tener que gastar millones en la importación de preservativos, lo que podría evitarse fácilmente por aquellos que van a utilizarlos". Por esas fechas, la Iglesia Católica de Kenia emitió un comunicado en el que afirma que "importar tal cantidad de preservativos implica que el Gobierno acepta la promiscuidad". Asimismo el secretario general del Consejo de Imanes de Kenia, Sheij Mohamed Dor, consideraba que el país "comete un suicidio" al comprar tal cantidad de preservativos, pues ello animará a los jóvenes a experimentar con el sexo y, cuando se acaben, a practicarlo sin protección, con lo que el SIDA aumentará.

Níger, Kenia, Zaire, Guatemala, Burkina Faso son ejemplos de países donde algo se ha hecho en materia de educar en la fidelidad y monogamia.

El caso de Estados Unidos es claro al respecto del giro que están empezando a dar las campañas de educación sobre el SIDA, y de educación sexual en general, en las escuelas. Desengañados de los efectos contraproducentes que han producido años de liberalidad sexual, están resultando ser muy positivos los programas de educación sexual basados en la abstinencia que desde fundaciones u organismos oficiales llegan a las escuelas. Los embarazos de adolescentes y la epidemia de todo tipo de enfermedades de transmisión sexual han llevado a diversos Estados a cambiar. Bush el nuevo presidente, ha decidido aplicar más fondos a estos programas de educación sexual.

La Iglesia Católica realiza una gran labor en la prevención del SIDA en el África subsahariana. Además de dirigir infinidad de hospitales donde ayudan a morir a personas que nadie quiere atender, promueve el cuidado de los millones de huérfanos que causa el SIDA, y difunde una cultura de la fidelidad y abstinencia. En aquellos países africanos donde la iglesia tiene más implantación es donde menos está avanzando la epidemia del SIDA. Mientras que algunas personas argumentan peregrinamente que la moral de la iglesia dificulta la prevención del SIDA, la experiencia demuestra lo contrario, ya que las personas fieles a la moral están más protegidas que nadie. En Uganda, Tanzania y Nigeria se han formado grupos de jóvenes, promovidos por religiosos, sacerdotes y laicos católicos, que se dedican a la lucha contra el SIDA. Los jóvenes se comprometen a luchar contra el SIDA, comenzando por sí mismos y buscando la adhesión de sus compañeros de escuela, por medio de la continencia sexual hasta el matrimonio. El caso de Uganda es ejemplar, en un estudio presentado por la agencia de la ONU sobre el SIDA, se observa que entre 1989 y 1995 ha disminuido en un 10% la fuerza de la epidemia, y la encuesta reconoce el cambio de actitud de los jóvenes que han comenzado a retrasar su primera relación sexual, difiriéndola al matrimonio.

Recientemente, la hija mayor del reciente nombrado presidente de México Vicente Fox, Ana Cristina, de 21 años, se ha puesto al frente de una campaña que pretende evitar embarazos precoces entre adolescentes promoviendo la abstinencia sexual. Esta campaña se desarrollará bajo el lema «Que no te dejen colgada», y anima a las jóvenes a no dejarse engañar. La campaña con cobertura en los medios de comunicación quiere reducir el índice de jóvenes madres solteras, y consiguientemente otros problemas, como el SIDA, que también se derivan de la promiscuidad sexual.

Son estos ejemplos señalados, los que nos indican que desde estamentos oficiales, o desde fundaciones, u ONGs se pueden hacer las cosas de otro modo. Es cierto que educar requiere más tiempo, pero los frutos son seguros.

Dentro de las buenas campañas contra el SIDA, realizadas por estamentos gubernamentales o no gubernamentales, que las campañas contra el SIDA o contra cualquier otro mal (tabaco, alcohol, droga, cáncer, fuego, accidentes de tráfico, etc.), deben de ser campañas "en positivo".

Las campañas contra el SIDA, si son realmente contra el SIDA, siempre habrán sido en positivo. Ahora bien, no secuestremos el lenguaje, y no utilicemos solamente la palabra positivo para un cierto tipo de campañas contra el SIDA. Según ese criterio, serían campañas en positivo las que hablaran de la felicidad de la familia unida, de la vida sin drogas, etc. Para los que siguieran este criterio, el resto de campañas contra el SIDA, las que hablan de la desgracia de la enfermedad, del progreso del SIDA, de los daños de la droga, serían, por exclusión, campañas "en negativo". No. Las campañas contra el SIDA, si son realmente contra el SIDA siempre habrán sido en positivo. Pero vamos, no obstante a hacer una discusión de todas las campañas positivas: las que hablan de desgracias, y las que hablan de la felicidad de vivir con salud.

Las personas con cierto nivel cultural, son personas más libres, y saben enjuiciar con mayor exactitud los pros y los contras de las acciones humanas. Se dice que el hombre es el único animal que tropieza una y otra vez en la misma piedra, pues bien, el hombre con nivel cultural, digamos que tropieza unas pocas veces menos.

No es fácil darse cuenta de que viviendo sin droga una persona es mucho más feliz, y de que la droga destruye la personalidad y anula la libertad. No es tan sencillo reconocer que la felicidad y la fidelidad se conjugan bien, mientras que el despelote nos convierte en animales. Muchas personas opinan incluso lo contrario de estas dos afirmaciones anteriores; con la propia droga llegan a decir que es un viaje alucinante y que se debe probar, que la droga mata lentamente, pero que es igual, no tiene prisa, etc.

Quien analiza todo, pros y contras, acaba rechazando las conductas peligrosas y tendentes al SIDA. Por eso, las campañas positivas que hablen de felicidad están bien, pero no suelen llegar al gran público. Se hace inevitablemente necesario hacer campañas positivas anunciando desgracias; éstas sí que llegan al gran público, éstas sí que impactan, éstas sí que demuestran su eficacia.

En lo relativo a la salud, se dice y comprobamos, que no sabemos valorarla hasta que se pierde. Para conservarla y animar a otros a hacerlo, se puede recordar la alegría, la desenvoltura y ganas de vivir que tiene una persona con salud. Bien, pero para poder distinguir las cosas, los objetos, además de la luz necesitamos ver sombras, necesitamos que nos recuerden con frecuencia qué pasa si perdemos la salud. Necesitamos recordar qué nos dolerá, cuánto sufriremos, cuándo moriremos, cómo, etc. Somos así, si no, no somos capaces de valorar la salud.

Recordemos las campañas que en España hacía la DGT (Dirección General de Tráfico) hace unos años; fue una campaña dura, pero de las más eficaces. Los anuncios mostraban la realidad de un accidente de tráfico. Los anuncios que muestran los accidentes, los fallecidos, los lisiados, son los anuncios que impactan. Los anuncios que hablen, por ejemplo, de ser prudente pues la familia espera, etc. están muy bien también, pero tienen una menor eficacia. No obstante, no existe la campaña ideal, son necesarias los dos tipos de campañas.

Los problemas de incendios forestales son objeto también de campañas de sensibilización. Se muestra, sobre todo, los desastres que produce el incendio a su paso, para que por contraste con su estado habitual nos impacte. También debe haber sensibilización de amor a la naturaleza, a los bosques, etc. Está muy bien. Lo que tampoco hacen los responsables de la lucha contra la deforestación por el fuego, es limitarse a plantar árboles, no, sobre todo lo que hacen es impedir la quema de los que tenemos, impedir la quema de los bosques. Todas esas tareas son positivas, son "en positivo", unas construyendo, plantando árboles, y otras mostrando lo que quema el bosque, que es el fuego.

Resumiendo, decir nuevamente que todas las campañas que luchen contra el SIDA son positivas. Es más fácil hablar de lo bello y feliz de la vida sin el SIDA, que ser profeta de desgracias. A nadie le gusta hacer el trabajo sucio, pues es mucho menos cómodo y agradecido. Son necesarias las dos tipos de campañas en positivo indicadas, según el nivel cultural del receptor, así serán más efectivas unas u otras.

 

Pasando ya un poco al capítulo personal, el que firma este documento, tuvo una entrevista con Francisco Parras, el director del Plan Nacional sobre el SIDA, en la que le animaba a que hiciera campañas promoviendo los valores humanos especialmente entre la juventud, campañas que educaran. Pero no, es una persona de piñón fijo. Ni tan siquiera aceptaba el pluralismo: ¡Hagan al menos, diversidad de campañas, quizá una colegiala no quiera recibir el mismo mensaje que una prostituta en relación al SIDA!, pues no.

Cuántas veces, al ver las campañas contra el tabaco, contra los incendios forestales, los accidentes de tráfico, me suelo preguntar, ¿por qué estos mismos mensajes no se llevan al terreno del SIDA? ¿tantos prejuicios tiene algunos?. Al final las imprudencias se pagan, respeta las normas del fuego, son algunos lemas.

Si hace diez años las personas que formamos el Comité Independiente Antisida, al que represento, quisimos poner el término independiente al nombre de la asociación fue para dejar claro que no seguíamos los dictados oficiales, y al contrario que muchas otras asociaciones, no queríamos convertirnos en correa de transmisión, o largo brazo, del Ministerio de Asuntos Sociales.

Consideramos que en la tarea de realización de campañas contra el SIDA, lo mejor es la explicación en pequeños grupos, de lo que es la enfermedad y todo lo que lleva consigo. En esas charlas con grupos homogéneos, se les puede hablar con su lenguaje, transmitiendo los mensajes más adecuados para el colectivo al que uno se dirige, pues esta es una característica que adolecen las campañas "a lo grande". En el Comité Independiente Antisida nos preocupamos desde el principio en dar muchas charlas sobre el SIDA en colegios e institutos. Charlas con el necesario nivel médico, pero que también estuvieran acompañadas de algún que otro consejo positivo cuando se trata el capítulo de la prevención. Animamos a los jóvenes en la futura madre de sus hijos, o en el futuro padre de sus hijos, y les animamos a que reflexionen acerca de qué modelo de persona aprecian. Les decimos que cada cosa tiene su tiempo, y que el correr demasiado puede conducirles a un callejón sin salida. Este es nuestro modo de trabajar, este es el modo que aconsejamos.   P.P.C.  Presidente del Comité Independiente Antisida.    España 

Síntesis del pensamiento del Papa Juan Pablo II acerca del SIDA

y los agentes implicados

1. Naturaleza

El VIH-SIDA no daña solamente al cuerpo sino a toda la persona, sus relaciones interpersonales y su vida social. La Inmuno-deficiencia del VIH-SIDA también se da simultáneamente en el plano de los valores existenciales. Es una verdadera patología del Espíritu . Es un azote. Lleva consigo una crisis de valores morales.

2. Prevención

Hay que tener en cuenta el carácter sagrado de la vida humana; por tanto no es lícito ni el aborto ni la eutanasia dentro de las providencias que hay que tomar frente al VIH-SIDA. Para la prevención se necesita la información adecuada y debida de los valores morales y no se permite cualquier cosa que viole el valor de la sexualidad. La Prevención debe realizarse respetando la dignidad del hombre y su destino trascendente, excluyendo campañas que conlleven modelos de comportamiento que favorezcan la extensión del mal. Se trataría de informaciones que más que ayudar perjudicarían. Hay que informar y educar sin prejuicio de la ética. Hay que iluminar a los jóvenes sobre los valores que están en juego. El mejor remedio frente al VIH-SIDA, que se transmita por relaciones sexuales ilícitas, es la fidelidad matrimonial y la castidad. Para prevenir el VIH-SIDA hay que educar a los jóvenes y adultos de manera que puedan reencontrar la madurez afectiva y la sexualidad ordenada.

3. Comportamiento del enfermo

El enfermo de VIH-SIDA debe ser consciente de que Dios lo ama a él y a todos los demás enfermos, a todo lo que se relaciona con ellos, a sus familiares. Algunos comportamientos deliberados contribuyen a la difusión del VIH-SIDA. Se recomienda siempre el recto comportamiento sexual, el amor humano en el matrimonio en fidelidad y castidad, el libertinaje aumenta el peligro de contagio del VIH-SIDA. Los padres de familia deben evitar la enfermedad y su transmisión vertical. El Papa exhorta a los enfermos de VIH-SIDA a que ofrezcan sus sufrimientos por la difusión de la Verdad y el Amor de Cristo. A que ofrezcan sus sufrimientos por quienes están en riesgo de contraer la enfermedad.

4. Comportamiento de quien asiste al enfermo

Los agentes de pastoral de la salud que trabajan con los enfermos de VIH-SIDA deben mostrar el amor y la compasión de Cristo y de su Iglesia para con ellos; los agentes de la salud tienen una obligación moral y una responsabilidad social ante los enfermos del VIH-SIDA, tienen que mostrarse como el Buen Samaritano. El enfermo de VIH-SIDA debe ser tratado como Cristo mismo, Cf. Mt. 25, 31-46 . El enfermo de VIH-SIDA debe ser objeto de asistencia y de todo respeto. Se debe mostrar el amor misericordioso de Dios para con los huérfanos de padres que murieron por el VIH-SIDA. Debemos superar la barrera de la enfermedad y de la culpa moral en la atención a los enfermos del VIH-SIDA. Debemos permanecer cerca de los enfermos. Los agentes de pastoral de la salud deben ofrecer a los enfermos de VIH-SIDA toda clase de alivio moral y espiritual.

5. Autoridades civiles

Las autoridades competentes deben de actuar para tratar de resolver el problema de los enfermos del VIH-SIDA. No deben de implementar campañas de prevención contra el VIH-SIDA que incluyan modelos de comportamiento que favorezcan la expansión del mal; o también dar cierta clase de información que perjudique más que beneficie, respecto a contraer el mal del VIH-SIDA. Exhorta el Papa a que vengan de otros países a ayudar a África en el problema del VIH-SIDA, evitando, sin embargo, cualquier tipo de Colonialismo. Pide a los políticos que hagan todo el esfuerzo posible para poner fin a este flagelo del VIH-SIDA. Debe haber una solidaridad de los gobernantes con los enfermos de VIH-SIDA .

6. Científicos

Debe haber una solidaridad de los científicos que se esfuerzan por combatir el flagelo del VIH-SIDA. Augura el Papa que pronto se encuentren medicinas eficaces para debelar la enfermedad del VIH-SIDA, que se lleven a cabo investigaciones eficaces. El Papa exhorta a que se unan los esfuerzos científicos en la investigación de la cura del VIH-SIDA y no haya entre los científicos rivalidades estériles en el propio trabajo. Augura el Papa que pronto se llegue a encontrar la cura del VIH-SIDA gracias a estas investigaciones. Exhorta el Papa a que sigan adelante las investigaciones para encontrar la cura del VIH-SIDA. Así mismo pide a los hombres de ciencia, aunar sus esfuerzos para poner fin al flagelo del VIH-SIDA.