19 August 2022
 

18 Noviembre 2012.  Un buen amigo me hizo llegar esta joya, que comparto con mis lectores.

El filósofo Gustavo Bueno, un conocido representante del materialismo filosófico, mantiene la siguiente tesis en su libro El fundamentalismo democrático: "Legalizar una ley de aborto es un síntoma claro de la corrupción ideológica y práctica de una democracia". Autor:  Alfonso Llanos Escobar. SJ.  Fuente, periódico el tiempo, Colombia.

Para Bueno, la ley de aborto de España es uno de los casos más sonados de la "degeneración democrática" al que hemos asistido en los últimos años. Y eso por tres razones:°°°

Primera: el aborto no es un progreso. Tal y como lo indica Bueno, la ley española de aborto fue presentada por Zapatero recién obtenida su segunda victoria electoral (2008) dentro de un proyecto de "giro a la izquierda". Bueno cree que entender el aborto como un contenido propio de un programa de izquierda es una consideración "totalmente gratuita y temeraria". Como también lo es la identificación entre progresismo y aborto. Más bien habría que ver el aborto "como un regreso o un 'retroceso reaccionario' a la época de la barbarie".

Para justificar esta afirmación, Bueno recuerda que el aborto provocado solo puede considerarse un progreso como técnica del control de la población, alternativa al infanticidio, pero, aun así, es propio de una época bárbara. Incluso si se consideran las cosas solo desde este punto de vista limitado, parece bastante claro que el recurso al aborto en las civilizaciones avanzadas resulta "un arcaísmo inadmisible".

La segunda razón que invoca Bueno para considerar la nueva ley del aborto como un caso de corrupción democrática es la estrategia seguida por el gobierno español para "zanjar la cuestión reduciéndola a un enfrentamiento entre los 'defensores racionalistas' del aborto y los antiabortistas 'que se apoyan en la Conferencia Episcopal' ". Según este planteamiento, quienes se oponen al aborto lo hacen por motivos estrictamente religiosos. El Gobierno respeta la posición de los fieles, pero estos no pueden aspirar a imponer a la mujer embarazada sus convicciones religiosas. En último término, la cuestión del aborto sería un asunto privado. Con esta sencilla argumentación, el Gobierno aspira a silenciar a los discrepantes. La ausencia de un debate filosófico serio sobre el aborto se compensa con el puro voluntarismo político, "¡aduciendo que el único criterio práctico de solución habría que buscarlo en lo que el pueblo decida a través de las cámaras!".

El tercer argumento de Bueno se dirige contra el supuesto "derecho al aborto" que tendría la mujer embarazada. La identidad individual del nasciturus, presente en cada fase del proceso ontogenético, hace que el argumento del 'hijo no deseado' salte por los aires: "La vida de ese hijo que tiene ya una identidad singularizada no tiene nada que ver con que otra persona, aunque sea su madre, lo desee o lo deje de desear". "¿Y qué le importa al germen, al embrión, al feto, al infante, que tiene una vida individual propia y autónoma respecto de la madre, el no haber sido deseado por ella? ¿Acaso puede un hijo asesinar a sus padres porque no desea tenerlos?". La conclusión de Bueno es clara: "El proyecto de ley sobre el aborto, con los fundamentos que para ella nos ofrecen sus defensores, manifiesta un gravísimo estado de corrupción ideológica de los dirigentes de la democracia realmente existente". Si la ley vigente es éticamente inadmisible, "por lo menos no trata al aborto como un derecho de la mujer".

Bueno reserva un certero dardo final para quienes se agarran a la polémica en torno al aborto de menores sin el conocimiento de los padres, en lugar de abordar la cuestión más radical: "Quienes concentran sus protestas en este detalle del proyecto y se escandalizan ante él, al mismo tiempo que mantienen silencio ante lo principal, demuestran un grado de corrupción o de mala fe aún mayor que el de quienes apoyan explícitamente la ley del aborto en todas sus líneas". Los argumentos del filósofo resultan convincentes.  Alfonso Llano Escobar, S.J Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.