Mons. Juan Francisco Sarasti Jaramillo

Segundo Arzobispo de Ibagué (1993 - 2002)

Monseñor Juan Francisco Sarasti Jaramillo, fue de origen valluno, nació en Cali el 30 de julio de 1939; ingresó a la Congregación de Jesús y María, padres Eudistas, el 6 de abril de 1959; fue ordenado sacerdote el 30 de marzo de 1963 en Roma.

Se desempeñó como profesor del Seminario Mayor de Pasto, rector del Seminario Mayor de Santa Rosa de Osos y director de la sección de Seminarios y Vocaciones del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano.

En marzo de 1978 fue nombrado obispo auxiliar de Cali, el 6 de mayo del mismo año recibió la ordenación episcopal; el 23 de diciembre de 1983 fue nombrado obispo de la diócesis de Barrancabermeja de cuyo cargo tomó posesión el 3 de marzo de 1984.

En 1993, el 25 de marzo fue nombrado arzobispo de Ibagué, tomó posesión de este arzobispado el 20 de mayo de 1993; el 29 de junio recibió de Su Santidad Juan Pablo II el Palio Arzobispal.

El 3 de julio de 1996 fue nombrado Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Colombiana por un período de tres años.

Monseñor Marcos Lombo Bonilla, al recibir el nuevo arzobispo, pronunció unas sentidas palabras en las que entre otros aspectos decía, a la manera de los oráculos proféticos: “Monseñor Juan Francisco Sarasti brilla con luz propia en la constelación de los grandes, con todas las cualidades de su riquísima personalidad, gran señor de la finura en el trato, como buen caleño, inteligencia clarividente, estudios desbordantes, para volcarlos sobre nosotros”.

Monseñor Sarasti, a su llegada a Ibagué, decía: “Vengo a ustedes queridos ibaguereños no por mi decisión personal, no por un proyecto que haya surgido de mi iniciativa, sino única y solamente en acatamiento a una voluntad de Dios para mi vida y en obediencia a la Iglesia que así me lo ha pedido…Vengo a conocerlos, vengo a servirlos, vengo a amarlos en el nombre del Señor. Él me pide en esta etapa de mi vida que trate de ser para ustedes y frente a ustedes el rostro suyo lleno de amor, lleno de misericordia. Rosto de Pastor, rostro de Maestro, rostro de jefe espiritual, para que, encontrándome a la cabeza de esta Iglesia Particular pueda ella servir íntegramente al Señor Jesucristo”.

El Seminario Mayor María Inmaculada contó siempre con la presencia y apoyo de Monseñor Sarasti, como buen formador de sacerdotes y en continuidad con los procesos adelantados en los seminarios en donde fue profesor y rector, se dedicó a fortalecer cada uno de los aspectos que configuran la formación integral de los futuros sacerdotes: mejorar los procesos de selección de los estudiantes, fortalecer la espiritualidad, compartir la vida comunitaria, dialogar con cada uno de los seminaristas, fortalecer el aspecto académico, apoyar el mejoramiento de la biblioteca, velar por una buena práctica pastoral.

Acogiendo una sugerencia propuesta por la Santa Sede, con miras a buscar un lugar más adecuado para el Seminario, adquirió un terreno para construir el nuevo Seminario en un sector campestre. Inició la experiencia pastoral con los estudiantes al terminar su ciclo de filosofía organizando la casa cural de la parroquia de la Santísima Trinidad en el barrio las Brisas, nombró director y acompañante de este proceso al presbítero Ismael Cardona, la experiencia se puso bajo el patrocinio del Santo Cura de Ars.

Fortaleció el Seminario Menor San Joaquín, restableció todo el bachillerato en modalidad de externado, confió su dirección al Presbítero Gustavo Vásquez Montoya; esta institución fundada por Monseñor Esteban Rojas cumplió en el año 2001 su centenario de creación; su aporte de candidatos para el sacerdocio ha sido significativo, cerca del 50 por ciento de los sacerdotes  del clero ibaguereño pasamos por las aulas de este claustro educativo dedicado a cultivar los gérmenes de la vocación en los niños y jóvenes.

Durante su episcopado en la Arquidiócesis de Ibagué ordenó 31 presbíteros y 4 diáconos transitorios; el primer sacerdote ordenado por monseñor Sarasti en Ibagué fue el padre Jaime Buenaventura y el último fue el padre Giovanny Moreno Aldana. En orden al presbiterado dejó ordenados los diáconos Carlos Augusto Cardona, Ramón Eliecer Cardona, Jesús Alejandro Castaño y José Gregorio Sánchez.

Para atender al sacerdote en edad madura construyó la casa sacerdotal san Juan Pablo II, construida detrás del Santuario Divino Niño, confió el cuidado de la casa a las Hermanas Auxiliadoras de Cristo Sacerdote y nombró director de dicha casa al Padre Gustavo Vásquez Montoya.

En 1997 se inició el proyecto de la escuela de formación para el Diaconado Permanente, iniciando con 25 candidatos. El 19 de junio de 2001 fueron ordenados doce Diáconos Permanentes; por primera vez en nuestra Arquidiócesis se efectúa una ordenación de hombres casados para ejercer el ministerio denominado Diaconado Permanente, a continuación, el listado de estos ministros: José Alberto Arciniegas, José Carlos Barreto, Henry Alfonso González, Jeremías Gutiérrez Prada, José Roberto Laverde Herrera, César Augusto Maceneth Romero, Humberto Olave Ariza, José Lubín Rodríguez Bermúdez, José Abraham Rojas Guzmán, Jairo Serrano Tello, Samuel Ortiz Tovar y Heliodoro Zárate Martínez. 

El infatigable trabajo pastoral de Monseñor Sarasti se puede describir a través del conocimiento de la realidad a través de las constantes visitas a las comunidades urbanas y rurales; la propuesta de la evangelización confeccionada en los dos planes pastorales que promulgó; en consonancia con los grandes lineamentos sugeridos por el Santo Padre, el episcopado colombiano, la Arquidiócesis emprendió la elaboración del planeamiento pastoral de 1994 a 1999, caracterizado por responder a los desafíos planteados por siete urgencias: Renovación de la catequesis, la Pastoral Familiar, la Promoción y Defensa de la persona humana, la Pastoral de la Niñez y la Juventud, la Promoción de Agentes Laicos de Pastoral, la Pastoral Urbana y la Renovación de la Pastoral Rural. 

El segundo Plan de Pastoral, fue entregado al clero el 21 de marzo del año 2002. En este nuevo Plan se hace la opción para impulsar la evangelización con el proceso SINE, al respecto Monseñor Sarasti nos hizo la siguiente motivación para acoger esta propuesta: “…la Iglesia ha definido el siglo venidero con una sencilla pero profunda expresión: NUEVA EVANGELIZACIÓN. Pero sin duda que es, debe ser, más que una frase feliz acuñada en un momento de euforia. La Nueva Evangelización es un proyecto eclesial, un quehacer, una palabra de orden y por, sobre todo, UNA OPCIÓN…Precisamente para lograr esta auténtica novedad en los métodos, la Arquidiócesis ha visto con interés el Sistema Integral de Nueva Evangelización SINE, y quiere servirse de él para impulsar este camino en el nuevo milenio… Por supuesto que no es el único camino, pero entre las varias posibilidades y propuestas operativas para la acción pastoral es preciso escoger, y hemos elegido ésta. Se trata ahora de que tal escogencia se convierta en opción vital, práctica, comprometedora y de que acatemos las “reglas de juego” del SINE. Porque lo podríamos echar todo a perder si no nos atenemos a lo que exige el Sistema, si no asumimos lealmente sus pasos y sus etapas, y, sobre todo, si no nos impregnamos de su espíritu… sería injusto que fuéramos a decir que no funciona.”

Para compartir con nuestros lectores otros aspectos significativos del episcopado de Monseñor Sarasti, les prometemos, en la próxima edición continuar nuestro relato histórico sobre la vida y ministerio del segundo arzobispo de Ibagué.

Mons. Gustavo Vásquez Montoya                        

Artículo Periódico Kerigma – Edición 266 – Junio 2025