19 April 2024
 

Marzo 2012. P. Vicente Gallo, S.J. Problemas que vienen de afuera –

Por si fuesen pocos los motivos para problemas que se dan dentro de la vida matrimonial misma, todavía hay otros problemas que vienen de fuera al vivir en pareja. Es, por ejemplo, el caso de las suegras y los parientes políticos de cada cónyuge. Sobre todo cuando, por necesidades inapelables de la vida, se ha de vivir en casa de los padres de uno de ellos. El cónyuge en cuya casa se está, se halla en «su propia casa», «con su propia familia». Pero el otro cónyuge necesariamente se ha de sentir «en casa ajena» y con una familia que no es la suya propia, donde hasta se le mira como a un intruso; inevitablemente él se siente a disgusto en esa situación.

Pero es que ni el uno ni el otro están en su casa propia, no son dueños y señores de su casa y de lo que en ella hay, todo lo tienen como de prestado. Más que «la familia de esa casa» son «un estorbo» en ella. Difícilmente pueden vivir y gozar ellos su intimidad °°°°

Cuando no se puede hablar de la muerte en el matrimonio

Marzo 2012 P. Vicente Gallo, S.J.

Otros temas difíciles,

Veamos también otro problema que, al escuchar su mención, quizás puede resultar un tema banal, inútil, o macabro. Y por ello es tema difícil de abordarlo y dialogar sobre él. Me refiero al tema de la muerte tan segura, de cada uno, y de los al final. Se quiera pensarlo o no, uno de los dos se ha de morir primero; el otro, entonces, se quedará solo. Y al final, cuando los dos hayan muerto, ¿qué quedará de sus sueños juntos y de sus afanes por haberlos realizado? ¿Serán recordados con gratitud o quizás olvidados con menosprecio? Tantas preguntas posibles que puede hacerse uno sobre ese tema sin que puedan soslayarse si no es neciamente

Marzo 2012. P. Vicente Gallo, S.J.

Otros temas difícil. Otro tema del que pueden surgir problemas profundos, aunque sutiles y difíciles de abordar dialogando, es el relativo a la relación con Dios; de los dos esposos cada uno por su parte, y de los dos como pareja. No desearía a nadie que se case con quien tiene religión distinta, fe cristiana distinta, o ninguna religión. Aunque puede haber quienes piensen que eso no tiene importancia para que sea buena o mala la relación de una pareja en la vida de matrimonio, si se tienen amor verdadero, yo afirmo que están muy equivocados, que normalmente se originan problemas serios por esa causa.

Aun pensando en el caso de que ambos tienen el mismo credo. El uno lo practica en su vida, mientras el otro vive al margen de lo que cree. El uno va a Misa todos los domingos, y el otro nunca cumple esa obligación cristiana. Acaso, por ello, surge un conflicto cuando se plantean en pareja el deseo de una salida de esparcimiento en el Día del Señor, en el tiempo normal o cuando los dos a la vez están gozando sus vacaciones.

LOS AMIGOS PUEDEN DAÑAR EL MATRIMONIO

MARZO 2012 P. Vicente Gallo, S.J.

Problemas que vienen de afuera – En la vida de pareja hay que estar atentos también a otra fuente de conflictos un tanto similar a la anterior. Se trata de los amigos de cada uno. Los amigos que cada uno tuvo antes del matrimonio, no son para olvidarlos desde el día del matrimonio. Normalmente estuvieron invitados a la boda e hicieron probablemente su correspondiente regalo. Lo más hermoso sería que siguiesen siendo amigos verdaderos; pero no ya siendo amigos de uno o del otro, sino amigos de ambos como casados. Después de haberse casado uno y otro pueden seguir haciendo amigos nuevos, es natural. El cultivar las propias amistades es una tarea muy buena. Aunque peligrosa.

Cuando las cosas no se hacen debidamente, el peligro puede ser hasta grave. Es claro cuando el esposo cultiva la amistad con una mujer si la toma como «mi amiga», o cuando la esposa tiene y cultiva la amistad con un hombre diciendo «es mi amigo». °°°