Los obispos de Colombia, al finalizar la CXX Asamblea Plenaria han dirigido una carta a los presbíteros del país, fruto del discernimiento de estos días. Partiendo del mensaje del Papa León XIV dirigido a los obispos y sacerdotes de Colombia, el episcopado manifiesta ante todo una acción de gracias por su ministerio, además una invitación a reavivar el don que han recibido por medio de acciones concretas.
Del 9 al 13 de febrero los obispos de Colombia, junto a los delegados para la pastoral sacerdotal de cada una de las jurisdicciones eclesiásticas reflexionaron en torno al tema “El Presbiterio en la Iglesia Sinodal”. Como resultado de estos días se presenta esta carta a todo el presbiterio de Colombia: “Queremos compartir con ustedes una palabra nacida de la fe, de la comunión y de la esperanza compartida”.
En primer lugar se comparte el mensaje del Papa León XIV en la que exhortó a “promover la santidad del Presbiterio, a fin de que quienes sirven como pastores puedan conformarse plenamente al corazón de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, y a su misterio de amor”.
Gratitud e invitación a reavivar el don de Dios
“Queremos decirles, ante todo, ¡gracias!“, manifiestan los obispos resaltando el caminar con el Pueblo de Dios, a pesar del cansancio y las duras realidades. Luego invitan a volver siempre al amor primero, volviendo al silencio, a la docilidad para escuchar la voz del Espíritu y permitir que Cristo renueve la alegría de su entrega.
Ser sacerdotes firmes, reavivar la conciencia de ser alter Christus, permitiendo que el Señor configure su vida, es la invitación de los obispos en la carta en la que recomiendan también: “Seguir a Jesús y no a nuestro propio reflejo; caminar detrás del Maestro”.
Vivir la Sinodalidad
Los obispos subrayan la importancia de una vida en comunión y el Presbiterio como vínculo de fraternidad recordando que “nadie camina solo, ni tampoco nadie se ordena sacerdote para sí mismo.“
Pastores humildes, alegres y valientes
Los obispos exhortan a cada sacerdote a “vivir cada día la valentía creativa que, arraigada en la tradición viva del Evangelio, se traduce en obras concretas de caridad para el mundo.“
Finalmente la carta invoca a la Santísima Virgen María, Madre de los sacerdotes, y a San José, custodio del Redentor, pidiendo el don de la fidelidad y disponibilidad total al Señor.
A continuación encuentre el texto completo:


