El miércoles 11 de febrero se vivió la tercera jornada de la Asamblea Plenaria del Episcopal en la que se ofreció la Eucaristía por los enfermos, se hizo un llamado a la solidaridad con los afectados por la ola invernal, y se avanzó en la definición de lineamientos para fortalecer la identidad, la fraternidad y la misión de los presbíteros en el país.
Con la Eucaristía presidida por Mons. Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, quien encomendó de manera especial a los enfermos del país. Monseñor Tobón, en coherencia con el tema central de la Asamblea invitó a examinar cuatro dimensiones fundamentales desde la interioridad: la fe, la oración, la vida fraterna y la acción apostólica.
Señaló que cuando se pierde el contacto interior con el Espíritu, el ministerio corre el riesgo de convertirse en “agitación, descoordinación, proselitismo y finalmente frustración”, dando paso al activismo y al desgaste. Por el contrario, explicó, cuando la vida brota del encuentro profundo con Dios, florecen los frutos del Espíritu y la santidad se entiende no como apariencia moral, sino como “la alegría interior de la misericordia de Dios”.
Orientaciones para una pastoral presbiteral integral
Después de la Eucaristía se realizó el trabajo por grupos, para la definición de orientaciones para la implementación de una pastoral presbiteral integral. Los obispos y sacerdotes que representan las 78 jurisdicciones del país, trabajaron por provincias, revisando un documento base y haciendo sus aportes desde las realidades específicas de cada región. En la tarde, los obispos profundizaron las propuestas en sesión plenaria.
El padre Richard Nieto González, vicario general de la Arquidiócesis de Cartagena, subrayó que el propósito es que el documento que salga como fruto de este encuentro se convierta en una herramienta práctica para las Iglesias particulares:
“La idea es que salga de aquí un documento de trabajo que luego pueda leerse y aplicarse en las distintas diócesis y arquidiócesis de Colombia…Y que realmente ayude a los otros presbíteros que no participaron de este encuentro”.
Por su parte, monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia, subrayó la necesidad de recuperar la conciencia del ministerio y responder a los contextos regionales: “Se necesita ante todo lograr que los clérigos recuperemos la identidad del ministerio que se nos ha encomendado”.
Destacó además la importancia de formar la conciencia administrativa de los presbíteros: “Para saber manejar con justicia y con corazón de pobres los bienes de la Iglesia”. En la misma línea, monseñor Pablo Emiro Salas, arzobispo de Barranquilla, insistió en la urgencia de acompañar de manera integral la formación inicial y permanente:
“No podemos poner el énfasis en una faceta más que en otra…Tenemos que tener presentes todas las dimensiones para dar una formación integral de nuestros sacerdotes”.
Las orientaciones que se perfilan contemplan fortalecer la identidad sacerdotal, la fraternidad, la cercanía al obispo y al pueblo de Dios, y consolidar una auténtica cultura del cuidado que prevenga abusos y promueva ambientes sanos.
Este miércoles fue también el último día de participación de los sacerdotes delegados por las jurisdicciones para acompañar a los obispos; a partir de ahora, los prelados continuarán el trabajo durante las jornadas finales para consolidar las conclusiones que marcarán la ruta pastoral del presbiterio en Colombia.
Solidaridad ante la ola invernal
En este día los obispos hicieron también un llamado a intensificar la solidaridad ante la emergencia invernal, unidos al mensaje del Papa León XIV. Monseñor Paolo Rudelli, nuncio apostólico en Colombia destacó que la solidaridad debe expresarse tanto en el plano espiritual como material con acciones concretas: “Es un momento en donde tratar de mostrar nuestra solidaridad en el plan concreto…Pero también en el plan de una cercanía espiritual, de acompañar conla oración en este momento de dificultad“, indicó.
Por su parte, el arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C., destacó que la Iglesia ya se encuentra movilizada a través de sus parroquias, pastorales sociales, bancos de alimentos y comités parroquiales, pero también subrayó la importancia de seguir convocando la solidaridad y de organizar la ayuda para que llegue efectivamente a quienes más lo necesitan:
“Que ampliemos la caridad y la generosidad…Que nos unamos todas las parroquias, todas las comunidades, todas las instituciones…Y apoyemos también a través especialmente de nuestros bancos de alimentos en todo el país, una campaña solidaria de alimentos no perecederos”.
Con información de la Oficina de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia.


