Retiro Espiritual de los Diáconos Permanentes

Del 5 al 7 de febrero los Diáconos Permanentes viven los retiros espirituales en Casablanca, con el acompañamiento del Pbro. Andrés Felipe Suárez Cubillos como predicador.

Un tiempo de reflexión, oración y fraternidad han vivido durante estos días los diáconos permanentes de la arquidiócesis. Con el objetivo de “Renovar y profundizar la espiritualidad del diácono permanente, desde su configuración sacramental con Cristo Siervo, para que, fortalecida su vida interior por la oración, la Palabra y la Eucaristía (CEC n. 1568 – LG n. 29), su ministerio pastoral sea vivido y ejercido con mayor fidelidad, coherencia y fecundidad en el servicio de la Palabra, de la Liturgia y de la Caridad, tanto en la comunidad eclesial como en los ámbitos familiar, laboral y social donde está llamado a ser signo visible del amor servicial de Cristo, se llevan a cabo estos ejercicios espirituales.

El jueves 5 de febrero, Monseñor Orlando Roa Barbosa dirigió la primera meditación que tuvo como tema “Llamados al servicio”.  La jornada del viernes constituyó una invitación para recordar que el servicio es la esencia del diaconado y se hace vida desde la virtud de la pobreza, la fortaleza y la alegría.

“El servicio no es solo una función pastoral, sino una forma de existencia: un servicio que se hace vida”, indicó el Padre Andrés Felipe Suárez a los diáconos permanentes. Asimismo exhortó a tener una unidad interior, en la que el ministerio no se vive fragmentado sino que se integra “la pastoral diaconal es fecunda cuando une anuncio, celebración y caridad en una misma dinámica de servicio“.

El sábado, en la tercera jornada de los retiros espirituales se reflexionó en torno a la figura de los diáconos como testigos del servicio desde la Resurrección, invitando a los diáconos a abrirse con la mente y el corazón al esplendor de este misterio para ser testigos creíbles, “No se puede anunciar eficazmente a Cristo vivo si uno no está interiormente convencido de su verdad y de su poder transformador. El servicio diaconal no nace del esfuerzo humano ni de la sola generosidad, sino de una certeza profunda: Cristo vive y actúa hoy“. 

Durante la tarde se estará reflexionando sobre la comunión, fruto del servicio, recordando que el diácono está llamado a custodiar y acrecentar la unidad del Cuerpo de Cristo. 

Renovados por el amor del Señor y testigos de su Resurrección, los diáconos permanentes asumen los compromisos que supone ejercer su ministerio en unidad y fidelidad a la Iglesia.

 

Departamento de Comunicaciones

Arquidiócesis de Ibagué

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