
Entrada: Dios sale a nuestro encuentro todos los días pero los domingos nos abre las puertas de su casa para ofrecernos su comida, su palabra y su hospitalidad. El Señor nos invita a orar creyendo que todo depende de Dios y también nos invita a trabajar creyendo que todo depende de nosotros.
Lecturas: Dios, que nos ha dejado su mensaje por la Palabra hecha carne, desea que la escuchemos con atención y la hagamos vida. Escuchemos atentamente.
Ofrendas: Ofrezcamos al Señor, nuestra vida y los frutos de conversión obtenidos en cada celebración Eucarística.
Comunión: La comunión Eucarística siempre será signo de nuestra incorporación a Cristo. Acojámoslo como huésped de nuestra vida.
ORACIÓN UNIVERSAL
Queridos hermanos: La Palabra de Dios, que hemos escuchado y acogido, es signo real de la presencia de Dios entre nosotros. Con fe démosle nuestra respuesta, diciendo después de cada petición: : Oh Señor, escucha y ten piedad.
Pidamos al Señor por su Iglesia extendida por todo el universo. Que ella sea madre y maestra por medio de sus ministros ordenados, sus religiosos y sus laicos.
Pidamos al Señor por los responsables del gobierno de las naciones. Que con espíritu de discernimiento sepan tomar siempre sus decisiones y determinaciones pensando en los ciudadanos.
Pidamos al Señor por las comunidades de vida contemplativa y por cuantos participan de retiros espirituales. Que su oración contribuya a la redención del mundo.
Pidamos al Señor por quienes nos hemos reunido en asamblea litúrgica para escuchar al Maestro Jesús. Que, como respuesta a sus enseñanzas, nos comprometamos a vivir la comunión y busquemos la fraternidad por la vivencia de los valores del reino.
Visítanos siempre, Dios nuestro, y quédate con nosotros, pues queremos tenerte como huésped de nuestra vida en la persona de tu Hijo Jesús, nuestro único Señor y Maestro. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Julio 25 de 2010
Entrada: Hoy, nos hemos reunido en asamblea santa para celebrar nuestra acción de gracias, para escuchar la palabra de vida, para aprender a orar en comunidad y celebrar la presencia de Dios en medio de nosotros. Dios nos escucha siempre y nos da su mejor don, su Espíritu. Celebremos esta Eucaristía en espíritu de oración y de fe.
Lecturas: Nuestra oración debe ser siempre humilde, perseverante y comunitaria. Así nos lo enseña Jesús y nos anima a realizarla. Escuchemos con atención.
Ofrendas: Los cristianos estamos llamados a ser orantes. Presentemos a Dios nuestro deseo sincero de ser constantes en este aspecto.
Comunión: Quien comulga compromete más su vida con Cristo y Él quiere que seamos personas de oración continua. Acerquémonos con fe.
ORACIÓN UNIVERSAL
Queridos hermanos: Invitados por Jesús a pedir para recibir, pongamos en práctica el mensaje de hoy presentándole a Dios nuestros ruegos y súplicas. Digamos con fe: Señor, escucha nuestras plegarias.
Oremos por todo el pueblo de Dios, por el Papa, por los obispos, presbíteros y diáconos, por las personas de vida consagrada y por los laicos. Que su distintivo sea orar sin desfallecer.
Oremos por las naciones y sus gobernantes y por cuantos ejercen justicia en el mundo. Que atiendan el clamor de sus hermanos que anhelan días mejores de reconciliación y de paz.
Oremos por todos aquellos que padecen necesidad espiritual o corporal. Que sean socorridos prontamente por el corazón generoso de muchos discípulos y misioneros de Jesús.
Oremos por todos los que formamos parte de esta asamblea eucarística. Que sintamos la necesidad de orar continuamente para fortalecer nuestra labor en la Misión.
Socórrenos, Dios nuestro, y escúchanos cuando te invocamos, para que recibamos de ti cuanto te hemos pedido, y encontremos cuanto buscamos. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Agosto 1 de 2010
Entrada: Bienvenidos todos a la fiesta del Señor, a la eucaristía que juntos celebramos, a la asamblea que celebra el poder y la presencia de Dios. Llamados a ser ricos a los ojos de Dios, venimos a su casa para alimentarnos con su Palabra.
Lecturas: Ser rico para sí o ser rico a los ojos de Dios. Todo es vanidad. Todo pasa. Sólo Dios permanece. Sólo Dios es para siempre. Sólo Dios basta. Escuchemos la proclamación de la palabra de Dios.
Ofrendas: Junto con el pan y el vino, presentémosle al Señor nuestro caminar de discípulos que seguimos las huellas del maestro, como lo hicieron los primeros apóstoles.
Comunión: La nueva vida que Dios nos da en Cristo se hace realidad en el Pan eucarístico que recibimos. Comulguemos llenos de alegría.
ORACIÓN UNIVERSAL
Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, en quien tenemos nuestra esperanza. Hagámoslo, diciendo: Escucha Señor, nuestra oración.
Por la santa Iglesia de Dios: para que sea como lámpara encendida en medio de las tinieblas, que ilumine y abra nuevos horizontes de esperanza para el mundo.
Por cuantos tienes autoridad en el mundo: para que frenen las ambiciones, pongan fin a las guerras y brote en todas partes la paz, la justicia y el amor.
Por todos los que sufren, a causa de las injusticias, para que nuestra actitud con ellos sea de caridad viva y operante.
Por nuestra comunidad parroquial: para que abandonando todos los ídolos: dinero, prestigio, consumismo, amemos a Dios con un corazón libre e indiviso.
Te pedimos, Señor, que no abandones a tus hijos en su debilidad, sino que en su pobreza manifiestes la fuerza de tu poder. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Agosto 8 de 2010
Entrada: La celebración de la Eucaristía es una cita semanal para crecer y fortalecernos como cristianos. Pidamos al Señor que todos los dones físicos y espirituales que nos ha dado los pongamos al servicio generoso de los demás y los administremos bien, pues Dios es el dueño de todo y el creador de todo. Celebremos con espíritu de fe y de servicio.
Lecturas: Ante el valor absoluto del reino de Dios, los bienes y las aspiraciones humanas quedan en segundo lugar. Escuchemos la proclamación de la palabra de Dios.
Ofrendas: En esta celebración todas nuestras palabras y gestos están llenos de agradecimiento. Que también así sea nuestra ofrenda.
Comunión: La nueva vida que Dios nos da en Cristo se hace realidad en el Pan eucarístico que recibimos. Comulguemos llenos de alegría.
ORACIÓN UNIVERSAL
Oremos, hermanos, a Dios todopoderoso, y pidámosle que inspire él mismo nuestras peticiones y nos escuche en su bondad. Dirijamos nuestra oración diciendo: Padre de bondad, escúchanos.
Para que aumente la fe en la Iglesia, le conceda la paz, la libertad y la unidad y le conceda el perdón de sus faltas.
Para que cuantos tienen poder en este mundo gobiernen sin orgullo y los ciudadanos respondan con generosidad a sus planes de gobierno.
Para que los ricos no pongan su corazón en los bienes perecederos y los pobres encuentren en nuestra caridad la ayuda eficaz que necesitan.
Para que nuestra comunidad parroquial sea cada vez más viva, se gloríe de celebrar las alabanzas del Señor y progrese en el conocimiento de su nombre.
Dios todopoderoso y eterno, mira propicio a tu pueblo; y a cuantos has llamado al reino eterno, concédeles en la que salvas a todos los hombres y no quieres que ninguno perezca; escucha la oración de tu pueblo y haz que el mundo avance por los caminos de la justicia y que tu Iglesia te sirva en paz. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. tierra tu ayuda y consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN MARIA
Agosto 15 de 2010
Entrada: Celebramos hoy la solemnidad de la Asunción de María. El Señor ha hecho grandes maravillas, nos dirá ella. El Señor la ha glorificado y la ha convertido en luz de alegría y esperanza para nuestro caminar hacia Jesús. En este caminar estamos seguros que tenemos una madre y una intercesora que nos lleva a Cristo. Celebremos con sentimientos de esperanza y de alegría.
Lecturas: Hoy, la Palabra de Dios pone ante nuestra consideración a una mujer prodigiosa, elegida, desde toda la eternidad, para que el Hijo de Dios se encarnara en su seno y, después de nueve meses, lo diera a luz. Que la Palabra de Dios y esta mujer prodigiosa y bendita nos impulsen a trabajar para que Cristo sea aceptado y seguido por nuestra sociedad actual. Escuchemos atentamente.
Ofrendas: Junto con el pan y el vino, queremos llevar al Señor la ofrenda de nuestra vida, para que le sea agradable, como lo fue la de María Asunta al cielo.
Comunión: Comulguemos con el Cuerpo entregado de Jesús y con su Sangre derramada; que en nuestra vida cotidiana produzcamos frutos abundantes.
ORACIÓN UNIVERSAL
Queridos hermanos: Con gozo y confianza, presentamos nuestras súplicas a Dios nuestro Padre, por intercesión de la Virgen María, asunta al cielo. Oremos diciendo: Por intercesión de María, escúchanos Señor.
Tú, Señor, que te has dignado ensalzar a la Virgen María glorificándola en cuerpo y alma: escucha nuestras oraciones y concédenos en tu bondad cuanto te hemos pedido con fe. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.